Un amigo del banquillo cubano – Havana Times en castellano

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Photo feature by Julio Llopiz Casal  (El Estornudo)

Bancos de la Habana

HAVANA TIMES – Entre los diferentes significados de la palabra “costadoEn castellano, la más interesante para la mayoría parece ser la que la Existente Corporación Española describe como “una empresa dedicada a ejecutar operaciones financieras con moneda de sus accionistas y depósitos de sus clientes”.

Ya sean accionistas, depositantes, solicitantes o soñadores de, es este tipo de costado/costado que nos roba el sueño a la gran mayoría de los simples mortales. Se sospecha – de hecho, se sabe – que un costadoEl funcionamiento correcto e incorrecto afecta la sanidad mental, el estado de humor y la toma de decisiones de más de un tercio de la población mundial.

A costado incluso puede ser desde una cuchitril de madera «gruesa y cuadrada que se coloca horizontalmente sobre cuatro pies y sirve como mesa para trabajos de carpintería y otras manualidades» (costado de trabajo), hasta el «familia de peces que viajan juntos en grandes cantidades» (costado de peces) o la «disminución profundidad de los mares, ríos navegables y lagos en grandes áreas».

Nadie de esos bancos Me han robado tanto el sueño aquí en La Habana como “asiento, con o sin apoyo, donde pueden sentarse dos o más personas” (costado). Nací cerca de un parque. La costado/ costado es una de mis cosas favoritas. Sé, y lo he sabido muy proporcionadamente, qué son los bancos.

Cuando era gurí, mis amigos y yo solíamos sentarnos en los apoyabrazos de puñal con los pies en los listones de madera. Algunos solían romper los listones de madera dándoles patadas como si fueran luchadores de kárate. A veces me hacía reír. Nunca hice ausencia al respecto, aunque no me gustó. Supongo que eso es la infancia.

De adolescente, los bancos de hormigón, los típicos que se instalaron en la ciudad en la plazo de 1950, se volvieron especiales para mí. No tenía mi propia habitación en la casa y estos bancos eran los muebles donde me involucraba en mis relaciones sexuales. Me convertí en un habituado en convencer a mis “amigos serviciales”, mientras estábamos en actividad, de que no prestaran atención a los chicos que se pajeaban, eso los haría felices.

Con el tiempo, esos días eróticos, públicos e inmodestos quedaron antes, según algunos. Gracias a mi interés por la bloque, y al descubrimiento de la obra del Estudio Ordo Amoris y Ernesto Oroza, comencé a ver bancos/ bancos como puesta en actos de ideas más conceptuales que como ajuar urbano.

A costado/El costado debía ser cómodo, resistente y visualmente atractivo, pero la escasez y la idea de ser “temporario” en Cuba en la revolución obligó a saltarse una de estas características, si no todas. Multiplicaron los bancos que no son cómodos, resistentes ni atractivos.

Los peatones pueden prescindir de que los bancos sean prácticos y cómodos, pero necesitan sentarse. Un anciano que ha estado paseando por el intramuros buscando un poco de comida o poco más, necesita descansar cuando no tiene más energía. No tendrá tiempo ni energía para disfrutar de la estética o la funcionalidad del costado.

Del mismo modo, los vecinos de una cuadra deben sentarse en algún emplazamiento y pimplar vino y disfrutar de la brisa del verano cuando se acerca la confusión. Se sientan en la margen, cuando no hay ausencia más.

La inventiva y la altruismo de un constructor que ha hecho un poco más cómoda la raíz de un árbol con un poco de cemento para plantar sus nalgas.

Invenciones de una arnés básica que permiten al hombre que se queda despierto toda la confusión aparcando un coche tener un emplazamiento para sentarse durante sus turnos de trabajo.

Mientras tanto, los responsables de los proyectos públicos hacen muy poco o ausencia por los bancos y otros muebles urbanos. La destrucción es una verdad cotidiana. Sin retención, ausencia impide que las personas encuentren un emplazamiento para sentarse. Sentarse se ha convertido en un acto de resistor. Es parte de una identidad, un rostro, un rostro de una utilidad costado/ costado para reaccionar al otro costado/ costado de poder.

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