¿Quédate en casa? – Havana Times

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Por Safie M. Gonzalez

Las colas para comprar un par de alimentos o productos de pureza pueden durar muchas horas. Foto: BBC News

HAVANA TIMES – “Quédate en casa” es una frase que nos dicen constantemente una y otra vez, todos los días. Lo vemos en la televisión, lo escuchamos en la radiodifusión, pero ¿podemos positivamente quedarnos en casa?

La situación en Cuba se ha vuelto aún más deprimente. Encima de eso, el número de infecciones por COVID-19 va en aumento. La Habana es la más afectada, porque es la haber y la provincia más poblada. Cada día se reportan más y más casos positivos.

Sin requisa, me sorprende ver que las medidas de corte son mucho más estrictas en otras provincias. No puedo hacer declaraciones contundentes, pero, por ejemplo, todos los lugares de trabajo en Cienfuegos deben cerrar a las 2 de la tarde y nadie puede salir a la calle posteriormente del toque de queda de las 7 de la tarde.

Las cosas no son así aquí en La Habana. La haber cubana lleva ya algunos días esperando que se anuncien medidas para intentar ayudar a someter el número de casos positivos, pero esta información aún está por ascender.

Solo hablan de intensificar las medidas de higiene en los lugares de trabajo, y eso es todo. Pero, ¿qué pasa con la escasez de alimentos? ¿Multitudes fuera de algunas tiendas y las filas que se prolongan durante horas? ¿Entrará en vigor alguna medida al respecto?

No es solo cuestión de poner a cuatro policías ahí exterior para tratar de organizar estas largas filas, nop. Se alcahuetería de surtir equitativamente diferentes lugares porque las personas que más se exponen en las tiendas son las personas de 60 abriles o más.

Un amigo de la tribu vive en la playa de Baracoa, en la provincia de Artemisa. Ella me dice que no han tenido un caso reportado en muchos meses y que su gobierno municipal tomó medidas muy estrictas para aprestar la infección y propagación de este virus.

Se advierte a cada distrito con anticipación que compre lo que entre en la tienda, en un horario específico, para evitar que las multitudes y las personas se agoten en una fila tras otra.

Es obvio que no podemos quedarnos en casa, cuando tenemos que salir a inquirir comida, sobre todo. Alimentos que no se encuentran en todas las esquinas ni en todas las tiendas. En el mejor o el peor de los casos (depende de la forma en que mire las cosas), debe comprar muchos productos muy por encima de su precio minorista a los revendedores. Si tiene los medios económicos, por supuesto.

Mientras tanto, quienes no puedan sobrevenir en el mercado ilícito deberán seguir exponiéndose cada día a este virus invisible que crece gracias a la incompetencia organizativa de quienes nunca han tenido que hacer pan dulce, ni tienen la exigencia de ponerse en un bus.

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